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un café y un poema

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Amor

Gris marrón

No hay verdes
en los árboles del parque,
gris y marrón dibujan
ese todo otoñal
que incita a la pereza.
No hay verdes
porque la naturaleza
sí entiende de pausas,
nosotros no,
los humanos queremos
ser siempre verdes,
activos, desbocados,
presurosos en una realidad
que no comprendemos,
pero ignoramos.

Aun así, hoy quiero
para mi ese reposo,
esa reflexión silente
que me haga florecer
en primavera.
Quiero tiempo y calma
para echarte de menos,
para ser en ti, como siempre,
aunque sea desde lejos.
Hoy quiero que el gris marrón
me domine
porque ahora sé, madre,
que mereces mi recuerdo.

Renegando

Como cada día aciago de verano,
como sentimiento después de borrachera,
como anhelo sediento de nuevos horizontes,
como cuerpo desnudo, como noche en vela…
me encuentro distraída y sin duda más que sola,
las siete de la tarde, y pesa la ceguera
que me condujo a separar tus pasos
cuando mi alma rígida estableció que la espera
no se compensaba en tí lo suficiente
y tiró al abismo tantas primaveras.

Renegando del mundo mascullo mis miserias,
sin saber hacia donde recomponer un futuro
perdido y sometido por bastos horizontes,
hercúleos monumentos para el que simplemente anhela.
¿Qué puedo hacer hoy si me falta tu mirada?
¿De qué color dibujar el ruido oscuro de esta tarde?
Sólo concibo esperarte cuando sé que la espera
desapareció cuando quise olvidarte de un golpe.

¡Ay amor qué triste se me hace
sentirte sin sentirte en tardes como esta!,
¡Ay amor que aún hoy cuando pronuncio tu nombre
el cielo se estremece y se estrangulan mis venas!

Enredadera

En enredadera de jardín nos convertimos,
entrelazando tus sueños y los mios,
trepando juntos por el espeso entramado
que con dificultad manifiesta nos sostiene.
Fuimos madreselva sí, porque crecimos
sosteniendo nuestros propios desengaños,
compartiendo personales alegrías,
mientras elevábamos nuestros brazos al milagro
de vivir renaciendo cada día.
He vivido mi vida, compañero,
sintiendo el vaho cálido de tus manos,
la exhalación contenida de tus besos,
y, a veces, tus ausencias y rechazos.
Escucha que el muro se derrumba,
percibe el amenazante ulular de sus pedazos
y sostenme, amor, que sucumbimos
en la noche profunda del fracaso.

Otoño

Imagino que tras la lluvia solo cabía esperar esto,
la sensación de desintegrarme lentamente en un aroma,
en un segmento de segundo que redunda en tu recuerdo.
No ha sido tanta la lluvia, ni tanto el olvido,
como para mantenerme fría ante tu ausencia
y por eso quiero reconstruir el barro de las calles
en un sendero preciso que me conduzca a tu reencuentro.
Mas no queda otra que seguir esperándote como siempre,
aunque a partir de ahora voy a construir mi universo en otros infinitos,
ahora ya no sé quien soy entre tanto abismo,
en este vacío inmenso de imprecisiones regulares
que sólo me conducen a mi eterno caos.
Y es que más allá de tu amor debo existir como ser único
(no sólo como esta transgresión impura de tu alocada realidad),
debo ser algo más que este lamento y las gotas de lluvia me recuerdan
que un día fui otra cosa: más activa, más vital, más pura…
No puedo ser solo por amarte, porque al ser sólo tú me desdibujo
y el abismo de la nada me consume.
Sólo puedo amarte siendo otro, siendo yo pero no tú,
un yo propio que al forjarse pueda completar tu entorno
más allá del aroma de esta lluvia que hoy sólo parece mojarme a mí.

No

No puedo evitar quererle
aunque debiera…
aunque debiera concebir otro universo
que no estuviera tan limitado en sus sonrisas.
Pese a todo no puedo dejar de ser feliz cuando este día
sé que lejos de mi también me añora
y no hay nada en ese “su” mundo perfecto
que tenga el poder sutil de mi memoria.
Sé que debo evitar quererle aunque hoy sepa
que no hay más luz perfecta que su aurora,
que no hay sueño posible sin sus besos
y que el orden correcto es él quién lo otorga.
Le amo pues como se ama a la primavera,
aquel efluvio visceral y sincero
que embriaga de luz trémula la mañana.
Sin embargo en la misma medida que le deseo,
le anhelo tan profundamente enrabietada
que el embrujo de su nombre multiplica mis desvelos
y no sé cómo enfrentarme a la oscura madrugada.

Ensueño

Quedo a la espera en mi
de lo que ya no puedes darme.
La enfermedad, el tiempo, la distancia
y ese run run amarillo
de cotidianidades obvias
ha definido los límites
del sueño
y en este mi hoy calamitoso
renazco gris sin ti.
Revivir ahora la nostalgia
no deja de ser un absurdo
requiebro de torturas.
El mañana será otro
lejos de lo anhelado,
gris perla, suave ensueño,
debo renacer sin ti.
Al margen de las derrotas
un futuro se construye
y el mundo latirá otra marcha
que ya solo reside en mi.
Llego el momento de desechar
aquellos sueños
maldecidos de abandono.
Mis manos y mi sonrisa
ya han inventado otro porqué.

Alba

Bebí antaño tus azules silenciosos,
fascinada por aquella introspección eterna
que difícilmente comprendía.
Fueron tiempos de embriaguez
donde el simple brillo sonoro de tu sonrisa
reinventaba un mundo impreciso
en el que las expectativas fluían a deshora.
Cuando hoy observo el salitre del alba
y la monotonía de un mar excesivamente gris
me lleva a revivir aquellos años,
la nostalgia pesa aún más que el silencio
y un matiz de tristeza enturbia la bruma matinal.
Sin embargo, vivir aquellas horas fáciles
en las que todo tú parecías perfecto
me permite pensar que en ocasiones
podemos ser más de lo que creemos.
Finalmente también hoy el sol
triunfará en el horizonte, y el día,
aunque juegue a ser cotidiano,
trascenderá más allá del peso de tu ausencia
y marcará otros ritmos, otros sones.
Es evidente que no caben reproches,
jugué con cartas marcadas
y era previsible el final de la partida,
por eso aunque ignores la súplica en mi llamada
recibe con este beso un fragmento de mi vida.

Sueño

La evanescencia del sueño
me ha empujado hacia tus labios,
hacia recuerdos fugaces
de cuando el mundo era ordenado.
Despertar así, sin tus caricias,
reconduce el universo
a la eternidad de lo inmediato,
cuando la vida era el segundo
y el mañana una ambigüedad remota
de lo que sin duda seríamos.

Hoy no queda ya el amor
y las nostalgia pesa
como la realidad misma,
Aún así, seguiré soñando
y en la dulzura calma de la noche
reinventaré sin desvelo
tus palabras
que pintaron de verde aquellos días
en los que el amor
ardía en tu mirada.

Recuerdos

Mi alma se enturbió de ausencias
con tu huida
y la lluvia inundó de grises los recuerdos.
Serás del aire eterno amado mío
y yo seguiré escuchando el eco de tus versos.

Peor que pederte habría sido no encontrarte,
aún hoy cada rincón de mi mundo
evoca tus palabras
y el aroma de tus ojos
envuelve como agua
cada rincón sombrío de mi oscura soledad.

Te he perdido, no hay duda,
sí, te he perdido,
pero mientras mis manos confusas
aún esbocen tu silueta
y mi retina ausente perfile tu mirada,
haber tenido tus besos en los míos
será un bálsamo sutil en aquellas madrugadas
que de puro ansiosa reniegue de estar viva.

Tu recuerdo es mío, como mío fue tu cuerpo
y ni la noche de lluvia evitará mi afán
por mantenerte en mis sueños.

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