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un café y un poema

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esclerosis múltiple

En pie

Audio:

 Puedo mantenerme en pie
y seguir peleando
porque la luz en tus ojos 
se mantenga. 
Para que lejos de compadecerte
en mis angustias
valores las luchas
y compartas las metas.

Puedo mantenerme en pie
soportando la furia
de salvajes huracanes,
mientras mi seísmo vital
destrona fugitivas quimeras 
a golpe de desasosegantes
realidades.

Y puedo mantenerme en pie
porque pesan más las ganas de ser
que de olvidarme,
porque la esperanza está alta
cuando escucho
los pájaros, el viento
a los amantes…

Permanezco de pie 
frente a los miedos, 
la locura, el dolor,
las ansiedades…
Permanezco de pie 
y es que mi silla,
es otra forma sin más 
de levantarme.

Sábado

Rodando por calles

subversivamente asfaltadas

he llegado a un nuevo sábado blanco,

inmaculado, virgen, a estrenar…

Amanecido para seguir

renovando realidades

propias y ajenas.

Este sábado joven e impoluto

inaugura además anheladas  primaveras,

sueños de luz y poesía

reinventandos cada año

para generar nueva vida.

Sin embargo, el asfalto

que engullo en estos días

sigue tan gélido

como en febrero

y pesa ya el invierno

en mi cuerpo espástico.

Aun así llegaran los verdes,

los amaneceres estridentes de luz

y los colores multiplicarán expectativas.

Nuevo escenario en el que yo,

tan sólo a un metro del suelo,

seguiré odiando los espejos

(empeñados en el hoy

e ignorantes del ayer),

y rodaré por campos urbanos

testigos silentes de líneas paralelas

que trazan vidas

a golpes de decepciones.

Tarde

No por ser blanca la tarde
difiere de otras tardes de febrero,
cuando inmersa entre papeles
aburridos, intentaba jugar con las palabras
para escribir el artículo
que necesitaba antes de fin de mes.
No por ser gélida la tarde
se distingue de aquellas
en las que la paz era cumplir un objetivo
y la rutina pesaba como losa
entre anhelos y nostalgias.
No por ser corta esta tarde
se distingue de aquellos días de proyectos
dónde el infinito era el límite,
y la esperanza una rebeldía.

Esta tarde blanca, gélida y corta es distinta
porque en este camino de ahora
estoy más rota,
los sueños no son tan ambiciosos
y el silencio me llama y me desborda.
Esta tarde es distinta
porque mi poema exhala resignación torpe
y en el calor de tus ojos avellana
una brizna de luz ilumina el pasado
pero enturbia el mañana.

Esta tarde blanca sí es distinta
porque el ayer, amigo mío.
el ayer nunca puede ser el hoy.

Microcosmos

Mi mente fatigada
deambula entre la evidencia
macro del caos
y esta sutil y microscópica
degradación de mi cerebro.
Hoy mis linfocitos despistados
siguen destruyendo
lo que no deben.
No necesito enemigos externos:
Yo sola me inmovilizo
en pequeñas derrotas,
mientras mi entorno varía
al ritmo de mis pérdidas.
Mi cerebro malherido
sigue soñando,
evoca recuerdos próximos
alejados en siglos
por mi singular realidad.
Basta un par de años
para que el mundo conocido
se desmorone.
Sólo un par de años.
La reinvención constante
extenúa mi psique y mi cuerpo,
fluye la vida en otro tiempo
y otro espacio
y mi yo se revela.
Mis linfocitos despistados
irradian un tsunami
de consecuencias impredecibles.
Pero aquí sigo
de pie y sola
frente a las olas
suplicando compasión.

Dualidad

Mi doble personalidad
se reestructura a cada instante.
Un lado derecho sufriente
convive con la sublevación rebelde
de mi izquierdo.
Mi cerebro también ansía nuevos retos,
mientras un cuerpo hóstil
tiembla cansado ante cualquier iniciativa.
-Fuera pasa el tiempo,
un tiempo ordinario que sucede estaciones
ajeno a mi personal dualidad-.
Somos muchos los que vagamos
por este declive,
peleando cada día contra esta esclerosis
que multiplica síntomas
en una anarquía post liberal.
Nada detiene esta lucha eterna
en la que nos sumimos
a raiz de un diagnóstico.
Queremos vivir, ser felices
y en esta nueva reinvención de nosotros mismos
ansiamos la paz.
Este es nuestro quimérico
deseo y nuestra fe.
Por mucho que el cerebro se subleve
la esperanza es
nuestra forma de avanzar.

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